
FUNDEL, ACADE y CADEICE han tomado la iniciativa de
elaborar el Libro Blanco de la Enseñanza Privada en Europa, un documento
marco imprescindible
para valorar la situación del sector educativo privado, los problemas
que existen en cada Estado, y las políticas que deberán desarrollarse en
la Unión Europea para proteger la calidad de la enseñanza, la libertad
educativa y de elección de los padres.
El desarrollo de este Libro Blanco, que fue presentado en el VI Foro
Europeo Educación y Libertad el pasado 25 de noviembre, fue encargado a
Alfred Fernández, secretario general de OIDEL, Asociación sin ánimo de
lucro con estatuto consultivo ante las Naciones Unidas, la UNESCO y el
Consejo de Europa, uno de los principales conocedores de educación en la
Unión Europea.
Un Libro Blanco es un informe con propuestas de políticas sobre un
determinado terreno, en el que en general, las cosas no van bien. Tiene
como objetivo suscitar un debate para mejorar las políticas de los
poderes públicos. En una primera parte, un libro blanco contiene un
análisis de la situación, y en una segunda, plantea soluciones.
¿Qué procedimiento está llevando a cabo para elaborarlo?
Este Libro Blanco tendrá una fuerte dinámica inclusiva. Será sometido a
una amplia consulta durante dos meses, aproximadamente, de todas las
partes interesadas en la educación en Europa: padres, profesores y
alumnos. Con las sugerencias recogidas se redactará el documento final.
Este documento será enviado a la Comisión Europea. Luego se organizarán
debates en diferentes países de la Unión para darlo a conocer.
¿Cuál es la situación de la libertad de enseñanza en Europa?
Hay que distinguir el norte y el sur del Continente de manera clara. En
el Norte la libertad es parte del acervo democrático indiscutible.
Pensemos en el Reino Unido, en Irlanda, en Suecia o Dinamarca. En el Sur
la libertad no ha sido plenamente aceptada por amplios sectores sociales
a pesar de estar constitucionalizada en todos los países. En el Sur se
encuentran los únicos países que no ayudan financieramente a las
escuelas no estatales: Grecia y la mayor parte de Italia.
¿Los padres europeos pueden elegir en educación?
En el Norte de Europa sí, en Holanda y Bélgica también. Cuanto más nos
acercamos al Sur mas se acrecientan las dificultades. Pensemos por
ejemplo en el 20-80 francés, es decir sólo 20% de enseñanza no estatal
sobre todo el territorio. Hay una presión fuerte de los sindicatos de
profesores que tienen miedo a la comparabilidad de centros en la mayoría
de los países en los que hay fuerte descenso de natalidad. Nos salva de
momento el aumento de la inmigración, pero
esta «solución» conlleva problemas.
¿Cuáles son los principales problemas del sector?
El no reconocimiento de su función educativa. La tradición continental
es que la educación es un asunto del Estado. De hecho ha servido para la
construcción de los Estados actuales que nacieron frágiles como se ve
actualmente. Además ha existido el debate laico-católico ya que la
mayoría de la escuela no estatal es católica. El Estado tiene que
abandonar la pretensión del monopolio del sistema. Tiene que acercarse a
la sociedad civil y al sector privado para construir
una nueva gobernanza del sistema. Tiene que ser un agente de
empoderamiento de la sociedad, de esa Big society de la que habla
Cameron y ser un árbitro entre los intereses. Tiene, en fin, que adoptar
un comportamiento basado en la subsidiariedad. No se trata de más o
menos Estado, se trata de un Estado que cumple su función esencial y no
se pierde en los detalles.
¿En qué consiste Educación y Formación 2020?
Es el nuevo marco de la UE. Pretende incrementar la calidad y fortalecer
la ciudadanía activa. De ser competitivos a nivel internacional, a ser
emprendedores y ganar en cohesión social. Para ello se fijan unos
objetivos y unos indicadores, por ejemplo que los alumnos de 15 años que
no tienen competencias básicas en
lectura no rebasen el 15%. La UE pedía igualmente a los Estados hace ya
algunos años «evolucionar hacia una mentalidad favorable a las
responsabilidades compartidas, a la participación de los interlocutores
sociales, a las asociaciones entre el sector público y el privado», y en
un documento mas reciente que «la aplicación sigue siendo el mayor reto
para las estrategias de aprendizaje permanente. Requiere un gran
compromiso institucional, así como la coordinación y la asociación con
todas las partes interesadas pertinentes». Es chocante que no se hable
de derechos y esto es problemático, como tampoco de habla de
manera clara de los padres ni suficientemente de la sociedad civil. El
programa es ambicioso y el Libro Blanco intenta corregir algunas
cuestiones que percibimos como deficiencias.
¿Qué exige la Calidad en la Educación?
Exige coherencia en las políticas en primer lugar. Consenso y
participación de las partes implicadas. Implica control de resultados,
transparencia, todas características de una gobernanza democrática. En
el Programa Mundial sobre educación en derechos humanos se señalan
algunas pautas:
1. El estado comparte la responsabilidad de la educación con las partes
implicadas, en este caso la sociedad civil y el sector privado
2. La buena gobernanza es una gobernanza democrática que implica una
transparencia de las autoridades públicas que posibilita la
participación de las partes implicadas. Las autoridades públicas rinden
cuentas regularmente de su acción ante la sociedad civil y favorecen la
evaluación participativa de las políticas.
3. Diálogo político versus técnico o pedagógico. Se hace cada día más
necesario que las políticas públicas vayan precedidas de un diálogo. Se
estima más importante el consenso entre los diferentes actores que la
perfección técnica de la propuesta.
La calidad exige reconocimiento de derechos, la educación impone
obligaciones a los Estados que deben respetar. No es aceptable excusarse
en la falta de medios. Todos sabemos que los medios son siempre escasos,
lo que es preciso es utilizarlos bien. Es paradójico pero no hay
correlación entre los aumentos considerables de los presupuestos
públicos y la calidad del sistema.